¿Tu casero no repara los desperfectos? Guía sobre mantenimiento en alquileres
- Alberto Sánchez Alcázar
- hace 4 días
- 2 Min. de lectura
Una de las dudas más frecuentes en el mundo del alquiler es: ¿Qué pasa si el propietario no se hace cargo del mantenimiento de la vivienda?
Para evitar conflictos y malentendidos, es fundamental tener claro qué corresponde a cada parte según lo pactado y la naturaleza de la avería. Aquí te explicamos las claves.
1. ¿Quién paga qué? La regla general
Lo primero que hay que aclarar es que no todos los desperfectos son responsabilidad del propietario, a menos que el contrato diga lo contrario.
La regla básica es la siguiente:
• El Propietario: Debe encargarse de los desperfectos que afecten a la habitabilidad de la vivienda.
• El Inquilino: Es responsable si la avería se debe a su culpa o negligencia.
◦ Ejemplo de negligencia: Si metes una piedra en la lavadora, la enciendes y se estropea, esa reparación no le corresponde al propietario.
2. Ejemplos de averías que paga el propietario
Salvo negligencia, estas son las reparaciones que normalmente debe cubrir el dueño de la vivienda:
• Humedades.
• Rotura de tuberías.
• Fallos en el sistema eléctrico.
• Avería de la caldera por antigüedad ("viejísima").
• Fallo de la calefacción.
• Grietas en las paredes.
• Plagas de insectos (siempre que no sean por falta de higiene del inquilino).
3. ¿Qué hacer si el propietario se niega a pagar?
Si el casero decide no hacerse cargo de una reparación que le corresponde, los pasos a seguir son:
1. Negociar: Intentar siempre llegar a un acuerdo amistoso.
2. Acudir a los tribunales: Si no da su brazo a torcer, esta es la única salida legal.
⚠️ Advertencia Importante: Lo que NUNCA debes hacer
Si estás en conflicto, de ninguna manera se te ocurra dejar de pagar la renta ni descontar el coste de la reparación del alquiler.
Hacer esto se considera un incumplimiento automático del contrato y puede conllevar tu desahucio.
Consejo Pro: La cláusula del "Umbral Económico"
Para evitar discusiones futuras, una buena práctica es establecer un límite de dinero en el contrato.
• La estrategia: Fijar una cantidad (por ejemplo, 150 €).
• Cómo funciona: Si la reparación cuesta menos de esa cifra, la paga el inquilino; si cuesta más, la paga el propietario.
De esta forma, simplemente mirando la factura, se sabe inmediatamente a quién le toca pagar sin necesidad de discutir



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