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¿Es la vivienda un derecho fundamental? La verdad sobre el Artículo 47 y la Constitución

  • 3 feb
  • 2 Min. de lectura


En los medios de comunicación y las redes sociales se repite constantemente una idea: "la vivienda es un derecho constitucional". Este argumento se utiliza a menudo para afirmar que todo el mundo debe tener una casa garantizada, que no se pueden ejecutar desahucios o incluso para justificar que la ocupación es legal.

Sin embargo, desde un punto de vista jurídico estricto, esto es un mito. La realidad es que la vivienda no es un derecho fundamental. A continuación, explicamos por qué y qué implicaciones reales tiene esto para propietarios e inquilinos.

Por qué no es un derecho fundamental

Para que un derecho sea considerado "fundamental" en España, debe encontrarse en una sección específica de la Constitución donde se recogen derechos como la igualdad ante la ley, la integridad física, la libertad religiosa o la libertad de expresión.

Estos derechos fundamentales tienen una protección especial: se pueden invocar directamente ante el Tribunal Constitucional y cuentan con un procedimiento específico en los tribunales. El derecho a la vivienda, recogido en el artículo 47, no se encuentra en esta sección, por lo que nadie puede ir a un juez o al gobierno y exigirle que le entregue una casa para vivir.

¿Qué es entonces el Artículo 47?

Si no es un derecho fundamental, ¿Qué es? Jurídicamente se define como un principio rector.

Esto significa que su función es inspirar las normas y actuaciones del Estado. No es una herramienta que el ciudadano pueda invocar directamente para exigir una propiedad, sino una guía para que los políticos y el gobierno elaboren leyes.

Las consecuencias prácticas

Entender esta diferencia es clave para comprender cómo funciona el mercado inmobiliario y las leyes de alquiler:

1. El pago del alquiler es obligatorio: Nadie puede dejar de pagar el alquiler y esperar seguir viviendo en la casa basándose en el "derecho a la vivienda".

2. No justifica la ocupación: La idea de que la ocupación es legal amparada por la Constitución es falsa; este principio no permite exigir una casa a un particular, ni siquiera a alguien que tenga muchas propiedades.

3. Los derechos reales vienen de las leyes: Los ciudadanos tienen los derechos que les confieren las leyes específicas desarrolladas bajo este principio, como la Ley de Arrendamientos Urbanos o la reciente Ley de Vivienda, pero no un derecho directo a la entrega de un inmueble.

Conclusión

Aunque el acceso a la vivienda es un tema social crucial, legalmente no funciona como un derecho fundamental exigible ante un tribunal. Su función es guiar la creación de leyes que regulen el mercado, pero en ningún caso anula la obligación de pagar rentas ni permite exigir vivienda gratuita al Estado o a particulares.

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